El romanche (Rumantsch) importa porque impide que el mapa lingüístico suizo se reduzca a un triángulo de alemán, francés e italiano. Aunque hoy lo hable una minoría pequeña, sigue formando parte de la definición oficial y simbólica del país.
Su hogar principal está en partes de los Grisones (Graubünden / Grischun / Grigioni), el cantón más multilingüe de Suiza. Allí conviven varias lenguas y se ve con claridad que la diversidad lingüística suiza no es solo una suma de grandes bloques separados, sino también una coexistencia regional más compleja.
