La forma física de Venecia moldeó su desarrollo desde muy pronto. En sus primeros siglos, la laguna ofreció una defensa natural frente a muchos ataques llegados desde tierra firme.
Vivir entre islas, canales y rutas navegables orientó a Venecia hacia una identidad urbana ligada al agua y hacia una vocación marítima y comercial. La navegación y los embarcaderos formaron parte de la lógica cotidiana de la ciudad y siguen marcando su imagen hasta hoy.
