La despoblación del centro histórico es una de las preocupaciones centrales de la Venecia actual. El número de residentes importa porque de él dependen la continuidad del barrio, la existencia de servicios y la posibilidad de mantener una vida urbana ordinaria.
Cuando la ciudad pierde población estable, también se debilitan comercios cotidianos, escuelas, redes de proximidad y formas de habitar el espacio de manera continua. La cuestión afecta directamente a la capacidad de Venecia para seguir siendo una ciudad vivida, con continuidad residencial y servicios ordinarios.
