Venecia es una ciudad ambientalmente frágil por su posición en la laguna y por su exposición constante a riesgos ligados al agua. El acqua alta es una de las expresiones más visibles de esa vulnerabilidad y ha marcado la percepción contemporánea de la ciudad.
La preservación veneciana depende de la gestión del agua, de la protección material de edificios y espacios públicos y de una atención continua a su equilibrio ambiental. En Venecia, conservar la ciudad significa también sostener las condiciones físicas que la hacen habitable.
