El federalismo suizo no es solo una etiqueta constitucional. Los cantones conservan autonomía real y disponen de sus propias constituciones, parlamentos y gobiernos. Eso hace que el país funcione con un reparto de poder más visible que en sistemas mucho más centralizados.
Esa autonomía se nota en cosas concretas. Puede haber diferencias entre cantones en leyes, en modelos escolares, en instituciones y también en impuestos. Por eso la vida pública suiza no siempre se entiende bien si se mira como si todo siguiera una única regla nacional idéntica en todo el territorio.
