La vida pública suiza no se limita a sus instituciones internas. También tiene una dimensión internacional muy visible, y uno de sus grandes anclajes es la Ginebra internacional (Genève internationale). Allí se concentran diplomacia, negociación y administración internacional de una forma que da a Suiza un perfil cívico muy reconocible en el mundo.
Ese perfil también se relaciona con la Cruz Roja y con una idea de Suiza humanitaria. La neutralidad forma parte de este cuadro, pero conviene entenderla con precisión: significa no beligerancia, no ausencia de papel político. Por eso la neutralidad suiza puede convivir con una presencia internacional intensa en mediación, cooperación y trabajo institucional.
