El Palacio Ducal fue una de las grandes sedes del poder político de la República de Venecia. Su arquitectura refinada acompañaba una función institucional central: allí se concentraban decisiones de gobierno, justicia y representación del Estado.
Su posición junto a San Marco y al borde de la laguna reforzaba esa visibilidad. El edificio se presentaba ante la ciudad y ante quienes llegaban por agua como una imagen inmediata de autoridad pública veneciana.
