Muchos palacios históricos se alinean a lo largo del Gran Canal y proyectan una imagen de riqueza, prestigio y refinamiento urbano. Esa secuencia de fachadas explica por qué el canal ocupa un lugar tan central en la memoria visual de Venecia.
Las fachadas palaciegas miran hacia el agua y muestran una ciudad orientada arquitectónicamente al canal. En Venecia, el borde acuático fue también una fachada pública, y el Gran Canal reúne esa lógica con una claridad excepcional.
