Santa Maria della Salute es una de las iglesias más reconocibles de Venecia. Su silueta ocupa un lugar destacado en la imagen de la ciudad y se impone con especial claridad en la entrada del Gran Canal.
La iglesia está ligada a la memoria veneciana de la peste y conserva ese peso cívico y religioso. Su presencia une devoción, recuerdo colectivo y prominencia visual en uno de los puntos más visibles del paisaje urbano veneciano.
