La identidad visual de Venecia también se construye a pie de calle. Calli, campi, puentes pequeños, fachadas próximas y aperturas hacia el agua forman una secuencia urbana que se repite una y otra vez mientras se camina por la ciudad.
Esa repetición da a Venecia un perfil reconocible incluso lejos de sus grandes monumentos. El paisaje urbano inmediato depende de transiciones cortas entre paso estrecho, pequeño espacio abierto, puente y canal, y de ahí nace una parte esencial de su fisonomía cotidiana.
