Con el paso del tiempo, la posición de la República de Venecia se debilitó en un contexto europeo y mediterráneo cambiante, y la ciudad perdió la centralidad política y marítima que había tenido durante siglos.
El punto de ruptura llegó en 1797, cuando Napoleón puso fin a la república. Desde entonces, Venecia dejó de ser un Estado independiente y pasó a integrarse en otros marcos políticos, lo que cambió de forma decisiva su trayectoria histórica.
