Venecia representó su poder mediante símbolos, ceremonias y espacios urbanos cargados de sentido político. El más reconocible fue el león de San Marcos, emblema del Estado veneciano y presencia repetida en relieves, fachadas y signos públicos de autoridad.
La zona de San Marco fue mucho más que un centro religioso. Allí se concentró una parte esencial de la imagen pública de la república. También la ceremonia del Matrimonio con el Mar expresaba de forma ritual la continuidad, el prestigio y la relación entre Venecia y el dominio marítimo que reclamaba para sí.
